Yo creo firmemente en que cualquier persona puede dejar de fumar si sabe el método correcto para dejar de hacerlo. Lo sé porque conozco personas que lo han dejado y no han muerto en el intento, así que todos pueden.
Ahora, antes de que los fumadores que leen esto me digan que esas personas no eran realmente adictas y que pudieron dejarlo por eso, déjenme decirles que conozco casos en los que fumaban hasta 15 cigarrillos por día, por más o menos 4 o 5 años, lo que realmente los convertía en unos adictos. Sólo que lo dejaron tomando seriamente el control de su pensamiento y reescribiendo la información en su cerebro sobre lo que era fumar. No es nada difícil, es solo empezar a entender por qué es que empezaste a fumar, y asumir que el hecho de fumar no está realmente solucionando tus problemas. Luego de esto, literalmente, empieza a disgustarte la idea de fumar de nuevo.
Trata de empezar a motivarte pensando que no debes curar ‘los síntomas’ de ser fumador, sino ‘la causa’ por la que empezaste y sigues fumando.
No obstante, para dejar de fumar principalmente debes efectivamente querer dejarlo. De entrada, esto podría sonar ridículo, pero hay bastante gente que realmente no está interesada en dejar de fumar. Si tú eres de esas personas, no importa el número de libros compres relacionados con el tema, o cuantas veces te lo propongas, vas a recaer de nuevo en el hábito. Pero, si de lo contrario, realmente quieres dejar de fumar, porque quieres tener oportunidad de una mejor vida, entonces ya recorriste parte del camino a ser una persona fuera del tabaco.
Tienes que entender que físicamente, no tienes ninguna dependencia al tabaco. Bueno, de hecho, si tiene, pero es tan pequeña que sería más difícil pararte de la silla en donde estás a motivarte a dejar de fumar.
Fumar no es la solución a tus problemas. Lo que sea que quieras solucionar en tu vida, fumar no te ayudará a hacerlo. No vas a sentirte más relajado o aliviado luego de fumarte un cigarrillo. ¿Qué tan lógico suena que tu cuerpo realmente disfrute inhalar humo? No te irá mejor en una prueba luego de un cigarro, tus preocupaciones no se irán luego de fumar, los únicos que están sufriendo la consecuencia de tus preocupaciones son tus pulmones.
Cuando decidas dejarlo, deshazte de todas las cajas de cigarro que tengas. Cuando ya no fumes ¿Qué caso tiene conservar una caja de cigarros y el encendedor? Tienes que ayudarte a ti mismo y hacerte un poco más fácil el camino. Evita tentaciones, no dejes la oportunidad de recaer en tus manos.
Cuando lo dejes, cuéntale a todo el mundo al respecto. No te preocupes si al principio se muestran un poco incrédulos, cambiarán su opinión cuando vean que realmente estás comprometido a dejar el hábito, lo que harpa que ganes un poco de respeto y admiración entre las personas que fuman y quieren dejarlo a tu alrededor.
Empezarás a ver los beneficios de dejarlo desde el primer día. Luego de 24 horas sin fumar un cigarro, empezarás a notar cambios benéficos en tu organismo. Especialmente cuando despiertes en la mañana. Luego de una semana, tu cuerpo empezará a sentirse más enérgico y menos saturado. Pero tomará unos cuantos meses hasta que empieces a sentirte como antes de empezar a fumar.
No necesitas esperar hasta cierto tiempo para decir que eres dejaste el hábito y estás curado. Si realmente estás convencido de abandonar los cigarrillos, considérate desde el primer día como no-fumador.
Pocas cosas en la vida de los seres humanos son tan destructivas como la guerra. Lamentablemente es peor saber que nada bueno queda de ellas, puesto que es una perdida injustificada y sórdida de vidas, potencial humano, y quizá algunas mentes brillantes que no tuvieron oportunidad de destacar en este mundo.
Quizá ya se haya dicho bastante del Holocausto. No cabe duda que fue una cantidad portentosa de judíos a los que injustamente se les hizo pagar por un crimen que jamás cometieron. No cabe duda que la iglesia católica en aquél entonces era responsable de ese odio ideológico. No cabe ninguna duda de que es un acontecimiento que no debe repetirse en lo absoluto.
Pocas cosas son tan poco justificables como el odio humano, la ignorancia y la injusticia. Casualmente, estos tres son los principales causantes de esta desgracia. No es para nadie un secreto, que para aquél entonces, la educación era un privilegio reservado para una élite; la población, en su mayoría, carecía de preparación para poder formarse un juicio propio, lo que los hacía particularmente susceptibles a la manipulación de alguien con carisma. Cuando Hitler llega y aprovecha sus dotes de retórica y carisma y le vende al pueblo la idea de algo que no era cierto, aquellos seres sin un juicio propio sintieron que los judíos verdaderamente merecían morir.
Lo cierto, es que es lamentable que toda aquella capacidad de Adolf Hitler para exaltar a las masas fuese usada para ideales tan oprobiosos e individualistas. Porque desde una perspectiva actual, en donde el entorno cultural es otro y los puntos de vista han cambiado, la idea de asesinar una cantidad de gente tan sorprendente no podría calificarse de otra forma.
Cabe destacar, de forma deplorable, es que para el movimiento nazi, el holocausto era considerado como una solución. Lo que hace suponer que para ellos, los judíos realmente debían morir. Los judíos eran considerados los culpables de ideologías que para el momento eran consideradas malas para la humanidad, como el marxismo, la democracia, la ilustración y la masonería. Además de ser calificados con términos desoladores como “un fermento de descomposición” y “degeneración racial”. Eran considerados el enemigo mundial, razón por la cual, ante los ojos del nacionalismo, debían morir de la peor manera que pudiesen. Ante los ojos de los alemanes, los judíos eran menos, nunca se detuvieron a pensar que el pueblo judío eran personas exactamente iguales a ellos, con las mismas capacidades, necesidades y derecho a vivir que el resto del mundo. Nadie se detuvo a pensar que una creencia religiosa no te hacía culpable de la fragmentación interna de la civilización urbana o de la relajación moral. Quizá para ellos era más desfachatado ser un demócrata o un pacifista a un intolerante asesino. Quizá, lo que Hitler no pensó es que al querer asesinar a los judíos se convertía en lo que criticaba, algo que le hacía daño a la sociedad. Quizá para los nazis se le hacía mas daño a la raza humana perteneciendo a una determinada ideología que exterminando a seis millones de inocentes.
No conforme con el asesinato de personas por su creencia religiosa, este horrible extermino además acabó con otros millones de personas simplemente por alguna característica que nunca tuvieron alternativa de cambiar, como ser homosexuales o discapacitados. Además de gitanos, eslavos, polacos e incluso alemanes con diferentes ideologías. Así que sumando esto, la cifra de decesos casi se duplica a los doce millones.
El movimiento nazi jamás se preocupó por aquellas personas que tenían hijos que mantener, nunca le preocupó todos los ancianos que ya no podían defenderse, trabajar o hacer las grandes caminatas. A los alemanes nunca les importaron esos niños que tuvieron que enfrentarse a la perdida de sus padres, ni todo el dolor que esto les provocaría. Muchos niños ni siquiera notaban la diferencia entre ser judío o católico antes de que los nazis los hicieran pagar por un crimen del que ni siquiera estaban al tanto.
Las formas en como les propinaban la muerte, que incluían trabajo forzoso, casi ninguna comida diaria, balazos, cámara de gas, ‘marchas de muerte’, reflejan otro punto lamentable de este suceso. Nadie desea una manera de morir tan humillante, entristecedora y trágica como alguna de esas. A los nazis nunca les importó lo crudo que resultaba asesinar tanta gente de hambre, de agotamiento o incluso, por fortuita mala decisión del destino.
La vida para los que tuvieron que atravesar por todo este episodio doloroso, se transformó en un ideal que pocos alcanzaron. Cuando no sabes el porvenir que te depara el futuro, valoras tu vida como habitualmente no se está acostumbrado a hacer. Pocos fueron los sobrevivientes, pero la lección de vida que conservan con ellos es tan grande que inevitablemente llama a la reflexión a todos aquellos que no han pasado por una situación si quiera similar y sienten que han tenido una vida llena de calamidades.
Uno de los primeros derechos de todo ser humano, es de protestar. Manifestarse y hacer partícipe a todos de su descontento. Puesto que es cierto que, a las autoridades competentes pierden su cercanía con la realidad. Una realidad de violencia, de corrupción, de desigualdad social. Manifestar por una vida digna a veces es necesario.
Aunque por otro lado, lo que también es muy necesario, para una vida próspera, formidable y correcta dentro de toda nación, es una actitud moral y cívica. En donde se respeten los bienes públicos, el orden público y la vida en comunidad de todos los habitantes.
Esto nos trae a colación, el actual y dramático conflicto que atraviesa Londres. En donde se ha disfrazado de ‘Protesta’ una serie de actos vandálicos, desfachatados y que nada tienen que ver con dar a conocer un descontento respecto a alguna injusticia.En primer lugar, ese suceso, da testimonio al resto de las naciones, que incluso en las ciudades más primermundistas ocurren revueltas y actos criminales que se le sale de las manos a las autoridades policíacas. Asimismo, que los saqueos, quemas de automóviles y heridos no son cuestiones exclusivamente de países subdesarrollados.
Nuestra primordial preocupación, es por cada una de esas personas que por culpa de la euforia de una turba iracunda, pierden su patrimonio, entiéndase carros, casas o incluso su vida. No se puede catalogar como ‘manifestación’ a un libertinaje que rompe la barrera de lo sano y pacífico. No se puede permitir que una injusticia genere una ola mayor de fuerza destructiva y un número mayor de injusticias. Quizá como a los habitantes londinenses no les ha tocado vivir un entorno de constante violencia, y delincuencia, no tiene claro de qué es lo que una manifestación permite.Queremos pensar que toda esta fuerza devastadora que insta a los ingleses a destruir su propio patrimonio como nación, viene causado por la indignación que produce ver que la policía deja de hacer su trabajo. Quisiera, desde la realidad de todos los venezolanos, recordarle a todos los ‘manifestantes’ que en Venezuela vivimos una realidad de violencia extrema y no precisamente por eso salimos a la calle a destruir y quemar lo que es de todos.
Quizá la perspectiva cambie si nos pusiéramos en los zapatos de los londinenses, y sean ellos los que consideren que unos actos tan estridentes y estrepitosos son los que hacen falta para recordarles a las autoridades que el pueblo necesita vivir en paz y armonía, y que no hay lugar para las injusticias. Quizá seamos nosotros los aletargados, que seguimos permitiendo que la violencia acabe con todo el potencial de nuestra población, juntos con sus vidas y no obliguemos a las autoridades a que cumplan por un trabajo por el que se les paga.Lo que de trasfondo sale a resaltar, es que nada justifica el hecho de que se destruyan las pertenencias y vidas de inocentes, ni la propiedad de la nación, por lo que ellos han querido llamar ‘una manifestación’. Les recordamos a los londinenses que lo que están haciendo se cataloga como ‘disturbio’, y esto es un delito; por lo que se estarían convirtiendo en lo que ellos critican. Parece que tanta revuelta no les deja darse cuenta de la terrible doble moral en la que han caído.
No nos queda más que levantar nuestras plegarias para que pronto la situación entre en calma, y que con la experiencia, esta ciudad logre dejar esta situación en el pasado, con el menor número de dolor posible.
Si hay algo que nosotros queremos evitar en La Elite, es una línea de publicación caracterizada como amarillista y destructiva. No obstante, queremos expresar lo consternados, decepcionados y devastados que nos quedamos a raíz del oprobioso incidente que ocurrió en el local 'Figs, Pub & Bar'. Lamentamos mucho que un evento con una mision realmente fantástica de interacción y socialización, como el Twiteq, haya tenido que realizarse en un recoveco tan de poca calaña como el anteriormente nombrado, luego de haber sido un evento tan divertido cuando fue realizado en el Hard Rock, del Sambil.
Creemos que los cambios se tienen que dar para procurar mejorías, no para que en la nueva ubicación se de lugar y ocasión para una calamidad tan grande como hacerle pasar a los asistentes un desplante tan lamentable. Los miembros de La Elite, somos jóvenes, habitantes de esta ciudad, que estamos viviendo el proceso de cambio a una sociedad evolucionada, que esta abierta a la libre expresión mediante aspecto, forma de vestir y lo que uno quiere proyectar con esto. Sabemos discernir de cuando el momento amerita una vestimenta recatada y cuando da lugar a que uno se tome la libertad de dejarse ver con el atuendo que más le parezca.
Lo sucedido, es que la primera vez que yo, Nestor, y Joey quisimos acercarnos al Twiteq realizado en Caracas en esta nueva locación, Figs, fuimos recibidos por el altanero y poco caballeroso ultimátum de un desfachatado porterucho que nos dijo que no podíamos pasar por estar usando unos pantalones cortos. Lo realmente inaudito del caso, es que yo ya había entrado hace 10 minutos antes, con mis pantalones cortos, sin ningún problema y sin ningún guardia que me tratara de forma tan peyorativa. Entonces no entendí cual era su reclamo. Me queda la intriga de por que esa primera oportunidad no tuve problema para entrar. Seguramente porque el guardia se encontraba haciendo cualquier otra cosa, menos cumplir con su trabajo de forma eficiente. En última instancia, cualquiera de nosotros hubiese podido entender que los locales se reservan el derecho de admisión, y de permitirle la entrada a quienes ellos les parezcan más pertinentes. Lo que no podemos aguantar, es un trato despectivo e intolerante. Debido a que este individuo no solo nos impidió la entrada alegando que usábamos pantalones cortos, sino que además insinuó que a su recinto le estaba prohibida la entrada a personas 'como nosotros'. Nos hubiese gustado que nos explicara a que se refería con eso último, que nos explicara además si su actitud prepotente y soez tenía lugar. Que poco caballero. Nos queda la duda, ¿Estábamos acaso entrando en un cuartel del ejercito? ¿Un colegio de monjas, tal vez? ¿O es que acaso Figs es una iglesia y nunca nos lo participaron a los asistentes al Twiteq?
Quizá hubiésemos entendido el requerimiento de los pantalones largos si estuviésemos en un país europeo nórdico, en el que las temperaturas lo obligan a uno a abrigarse generosamente; pero la realidad es que estamos en el Caribe, en donde vestirse de esa forma es ocasionarse un mal rato a causa del calor que uno debe soportar. Quizá para Figs es un requisito entrar sudoroso y acalorado, pero con pantalones largos. Quisiéramos saber, en que cabeza cabe, que a estas alturas de la historia de la humanidad, un local que como su mismo nombre deja explicito, un bar, sigue impidiéndole la entrada a una persona por una manera de vestirse. Quizá el dueño nunca ha viajado a otro país, para encontrarse con la realidad de que uno es libre para vestirse como mejor le provoque para entrar a un local. O quizá es que los que van con pantalones largos consumen exageradamente mucho mas que los que asistimos al twiteq con pantalones cortos. No estamos seguros, no podemos sino buscarnos explicaciones descabelladas para una actitud igual de descabellada. Quisiéramos ver al portero de Figs negándole la entrada a alguna personalidad de la farándula venezolana por ir en pantalones cortos. ¿Le negarían ustedes la entrada a algún artista, o cantante si fueran vestidos con pantalones cortos? No lo creo, porque quizá ellos compren bastantes cervezas, o llenen de un efímero prestigio a su establecimiento. Es lamentable que no se les de el mismo trato a todos los clientes.
Queremos dejar constancia de este lamentable suceso del que fuimos victimas hoy, no como un desahogo infructuoso y mal intencionado, sino como un aviso, llamado a la reflexión y para prevenir a todos nuestros lectores, para que tengan en cuenta las poco sensatas exigencias de vestimenta que estipula Figs, para sus asistentes, en caso de que algunas vez quieran acercarse a este lugar para alguna fecha especial.
Y como sugerencia, para el establecimiento, queremos recordarle, que el uso de una cuenta en Twitter, no es únicamente para abarrotar el timeline de sus seguidores de comentarios poco útiles, sino de información pertinente. Quizá este mal rato se hubiese podido evitar si hubiesen publicado en su cuenta que esta prohibida la entrada de las personas con pantalones cortos.
Y a los organizadores del evento Twiteq, queremos expresarle nuestra decepción ocasionada por el incomodo y bochornoso sinsabor de no poder asistir por el mal trato del cuerpo que labora en el recinto que han elegido para reunirse a compartir, en sana paz.
Esperamos que en un futuro, los locales puedan dar la talla a nivel de atención al publico, buenos modales y liberalismo, como para asumir que alguien que use pantalones cortos no es una amenaza para la realización de un evento.


